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Tu Historia: La Segunda Profecía Maya

LA SEGUNDA PROFECÍA MAYA:

Un Legado de Símbolos, Conceptos y Profecías
Su validez en los albores del Siglo XXI:
“El Tiempo del No Tiempo”

Cadena CARACOL – Colombia / Canal INFINITO – Argentina /

Transcripción y Edición de Siete Programas Televisivos - 1999

Los mayas nos dejaron muestras evidentes de sabiduría, de su altísimo nivel de evolución, de su comportamiento como una sociedad unida, como una sola mente colectiva.  Tuvieron la sabiduría para predecir los tiempos que ahora vivimos, y nos dejaron una serie de mensajes, con herramientas para superar los cambios a los que nos veremos enfrentados.  Aprendieron a ver la vida, a través de los números.  Según los mayas, a partir de agosto de 1999, la locura comenzaría a apoderarse de la Tierra, por lo que la única manera de evitarla, será sincronizándose con los ritmos de la Naturaleza.  Los mayas aprendieron a ver la vida a través de los números, utilizaron el tiempo como una herramienta para sincronizarse con los ritmos del Planeta Tierra, el Sistema Solar y la Galaxia.  Esto les permitió manejar niveles altísimos de energía vital y llegar a estados especiales de conciencia, que permiten ver la realidad de una forma más completa.  Estas predicciones mostrarán los cambios de comportamiento del hombre al final de este ciclo y la manera en la que, esta actitud, facilita o dificulta su ascenso hacia el siguiente peldaño evolutivo, vale decir, la mente colectiva.  Se analizarán las profecías, sus símbolos y los conceptos mayas.

Esta Segunda Profecía Maya anuncia que el comportamiento de toda la humanidad cambiaría, rápidamente, a partir del Eclipse de Sol del 11 de agosto de 1999.  Aquel día vimos cómo un anillo de fuego se recortaba contra al cielo; de hecho, fue un eclipse sin precedentes en la historia, por la alineación de Cruz Cósmica con centro en la Tierra, de casi todos los Planetas del Sistema Solar.  Estos planetas se posicionaron en los cuatro signos del Zodíaco, que son los signos de los Cuatro Evangelistas, los Cuatro Custodios del Trono que protagonizan el Apocalipsis, según San Juan.  Además, simultáneamente a este eclipse, la Luna proyectó una sombra sobre la Tierra, la cual atravesaba Europa pasando por Kosovo, en los Balcanes, luego Medio Oriente, por Irán e Irak, para posteriormente dirigirse a India y Pakistán.  Esta zona delimitada por esta sombra, parecía presagiar un aire de conflictos y guerras que irían a presentarse, durante los primeros años del nuevo siglo, o si se quiere, del nuevo milenio.  Los mayas predijeron que, a partir de ese Eclipse, el hombre perdería fácilmente el control de sus emociones, o bien, afianzaría su paz interior, su comprensión y tolerancia, evitando los conflictos.  Desde entonces, la humanidad ha comenzado a vivir una época de cambios, una suerte de antesala a una Nueva Era.  Precisamente, antes del amanecer, es cuando la noche es más oscura.

El “Final de los Tiempos” es una época de conflictos y de grandes aprendizajes, de guerras, separación y locura colectiva que, a la vez, generará simultáneamente, procesos de destrucción, sufrimiento y de evolución.  La Segunda Profecía indica que la energía que, en este período, se comience a recibir del centro de la Galaxia, particularmente, durante el último Katún (20 tunes o 20 años), entre 1992 y el año 2012, aumentará y acelerará la vibración, el latir de todo el Universo, para conducirlo a una mayor perfección.  Esto producirá cambios físicos en el Sol y en la Tierra, así como cambios sicológicos en el hombre, alterando su comportamiento, de la manera cómo siente y cómo piensa.  Se transformarán las relaciones y la manera de comunicarse, los sistemas económicos, sociales, de orden, de justicia.Cambiarán las creencias religiosas y los valores aceptados.  El hombre se enfrentará a sus miedos, a sus angustias, a lo que lo hace sufrir, a lo que no lo deja ser feliz, para resolverlo, sanarlo y, de ese modo, poder vibrar más alto con el Planeta, sincronizándose con los ritmos de nuestro Sistema Solar, nuestra Galaxia y el Universo en su conjunto.  La humanidad se enfocará hacia lo negativo y podrá ver claramente qué cosas está haciendo mal.  Este es el primer paso para cambiar de actitud y posibilitar la unidad que permita la aparición de la conciencia colectiva.  Se incrementarán los sucesos que nos separan, pero también los que nos unen.  La inestabilidad emocional, el miedo, la agresión, el odio, las familias en disolución, los enfrentamientos por ideología, religión, moralidad o nacionalismo.  Simultáneamente, más personas encontrarán la paz, aprenderán a controlar sus emociones, habrá más respeto, serán más tolerantes y comprensivas, y así encontrarán el amor y la unidad.

Se harán más evidentes los hombres y mujeres con un altísimo nivel de energía interna, aparecerán personas con sensibilidades y poderes intuitivos para la sanación, pero también aparecerán muchos farsantes que sólo pretenderán hacerlo a fin de obtener rédito económico, a expensas de la desesperación ajena.  Los mayas predijeron que, en 1999, comenzaría la Epoca del “Tiempo del No - Tiempo”, una etapa de cambios rápidos necesarios para renovar los procesos geológicos, sociales y humanos.  Al final del presente Ciclo evolutivo de esta Morada y de sus “moradores”, cada uno de los hombres será su propio juez, oportunidad en la cual, el hombre ingresará al Gran Salón de los Espejos, vale decir, al Juicio Final, para examinar todo lo que hizo en la vida.  Será clasificado por las cualidades que haya logrado desarrollar en la vida, su manera de actuar, día tras día, su comportamiento con los demás y su respeto por el Planeta; todo ello, coadyuvará en su clasificación.  Todos se auto-ubicarán acorde a lo que hicieron; los que conservan la paz y la armonía comprenderán lo que sucede, como un proceso de evolución en el Universo. 

En cambio, existirán otros que por ambición, angustia, miedo, agresión y/o frustración, no entenderán nada, y sólo culparán a la vida, a los demás, o a Dios por lo que sucederá.  Se generarán situaciones de destrucción, muerte, sufrimiento y dolor físico, situaciones en las que se aprenderá a las malas, pero también se generarán situaciones de solidaridad, de comprensión y respeto por los demás, de unidad con el Planeta y con el Cosmos.  En otras palabras, el cielo y el infierno se estarán manifestando simultáneamente, y cada ser humano vivirá en uno u otro escenario, de dicha y/o sufrimiento, dependiendo de su propio comportamiento.  El cielo -con la sabiduría para trascender voluntariamente lo que sucede-, y, el infierno, con la ignorancia, para aprender con dolor físico y sufrimiento.  Dos fuerzas inseparables, una que comprende que, en el Universo, todo cambia, que todo evoluciona hacia la perfección; otra, envuelta en el materialismo, que sólo quiere mantener su egoísmo.

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La Primera Profecía Maya
La Segunda Profecía Maya
La Tercera Profecía Maya
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