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| Brenda Ogata |
Como no iban a ser movidos a codicia los extranjeros?
Los ataques fueron feroces.
Destruyeron las ciudades, los hombres, los dioses.
Nos dijeron que no conocíamos a Dios, que nuestros dioses no eran verdaderos.
Aquellos dioses que nos enseñaron a tocar la tierra con veneración, que antes, cuando aun era de noche nos dieron alimento y sustento; todo lo comible y bebible, el agua, la lluvia con la cual se cría todo lo que da la tierra. Y nosotros a caso hemos de desmentir la doctrina de los ancianos? Pues así en tal doctrina nuestros corazones viven, en ella son nacidos, en ella son nutridos, en ella robustecidos en esta sentencia en esta manera de religión.
Adaptación “libro de los coloquios” Sahagún.
Después de la conquista armada vino la espiritual. La reducción del “otro” no sólo tenía que darse en términos bélicos y políticos; el vencido también tendría que rendirse ante la imposición ideológica que le exigía el conquistador. Había que modificar su particular conceptualización del orden y las fuerzas que regían el universo; había que concentrar tales poderes, compartidos en el olimpo indiano entre múltiples deidades, en un solo Dios.
Véase Robert Ricard, La conquista espiritual de México
(Ensayo sobre el apostolado y los métodos misioneros
de las órdenes mendicantes
en la Nueva España de 1523-1524 a 1572), México,
Fondo de Cultura Económica, 1986.
Porque soy yo, quien llego a su tierra, soy yo la extranjera y a pesar de eso, cómo el fruto de su tierra, crió a mis hijos en su selva y bajo su cielo. Solo el hecho de pensar que se pudiera repetir historia….. ¿que no entendimos?, ¿que no nos quedo claro?
Esta primera edición de Artes México quisimos dedicarla a la tierra que hoy nos recibe y da hogar a nuestras familias.
Sea esta una invitación a conocer, respetar y amar la tierra y la cultura del lugar en que vivimos
“Gracias Cancún”